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sábado, 23 de julio de 2011

Mirar el Arte en Clave de Poesía


DALÍ, NIÑO MARINERO




(Inspirado en Salvador Dalí y su obra)


DALÍ, NIÑO MARINERO

BOCA DE LA
SABIDURÍA: El mar es una alfombra azul
con la que travesea un niño.
Sus manos de juguete levantan un extremo
y encuentran un crustáceo parlanchín.

LANGOSTA: ¡Oh!
¿Cómo te has atrevido a desplegar
la puerta de las aguas?

OLAS: Eso, eso, ¿cómo te has atrevido?

NIÑO: Yo tan sólo buscaba una barquita
para ser capitán.

OLAS: Pues buena la liaste. Por tu culpa
hemos perdido el equilibrio.
Casi, casi quedamos derramadas
en las baldosas de la vida.

LANGOSTA: Mi suerte está en tus manos, pequeñín.

NIÑO: ¿Y qué puedo hacer yo, marinerito
sin barco de papel, sin gaviota
que me cubra del sol?

LANGOSTA: Suelta el trozo de mar que no te pertenece
y ocúltame de nuevo.

NIÑO: ¿Qué es el mar?

BOCA DE LA
SABIDURÍA: El mar es una caja inmensa
que guarda en su interior
los misterios del agua y de la sal.

MAR: El mar soy yo,
el que acciona los hilos
que mueven las mareas.

NIÑO: Yo creía que usted era la alfombra
del cuarto de jugar,
la que tiene pintado el vaivén de las aguas
bajo un cielo sin nubes
y un vuelo de aves blancas.

MAR: No soy más que un anciano
añoso como el mundo, y debo recordarte
que estás tirando de mi espalda
y tengo la columna dolorida.

NIÑO: Perdóneme, señor, no quise hacerle daño.
Le suelto de inmediato.

MAR: Esta humedad me tiene machacado,
ya sabrás algún día
lo dañina que puede resultar
para los huesos.

LANGOSTA: No te olvides de mí.
Devuélveme al lugar donde me hallaste
para que no pueda encontrarme
Dalí con su apetito,
dispuesto a devorar toda mi cola.

NIÑO: No sé de quién me hablas pero, si es tu deseo,
bajo el manto del agua te esconderé de nuevo.

BOCA DE LA
SABIDURÍA: Dalí es una gran pompa de jabón
que lleva por bigotes dos cordeles
tan tiesos como rabos de ratones.

NIÑO: ¿Será él quien se acerca surfeando?

BOCA DE LA
SABIDURÍA: ¡Oh, sí, es el maestro, Dalí, el gran Dalí!

DALÍ: ¿Quién invoca mi nombre
en esta playa rosa del recuerdo?

BOCA DE LA
SABIDURÍA: Somos los que creaste,
oh, gran Dios
del pincel y la tela.

DALÍ: Rodando vengo desde Cadaqués,
siguiendo a una langosta pelirroja
que escapó disfrazada de teléfono
y es urgente que haga una llamada.

LANGOSTA: ¿Tan sólo una llamada?
¿Es que no me buscáis para comerme?

DALÍ: ¡Ah, bribona, por fin te encuentro!
¿Qué dices de comer?
¿Es que acaso algún padre
se come a su criatura?

LANGOSTA: Soy vuestro auricular,
marcad en mi teclado los números precisos.

DALÍ: Aló, aló...

NIÑO: Dígame.

DALÍ: Sé lo que has hecho,
pequeño marinero.
Aunque lo desconozcas, en tu piel va la mía
y tengo autoridad sobre tus actos.

NIÑO: Señor, lo que usted diga.

DALÍ: Quiero que vuelvas a la tela
antes de que la luz estalle
en los despertadores
y te encuentre perdido en un paisaje impropio

NIÑO: Los párpados me llevan de regreso.

BOCA DE LA
SABIDURÍA: Los relojes son flores
que despiertan al alba.
Las mujeres-campanas
voltean danzarinas
sus enaguas de bronce
donde los campanarios
son bosques de locura.
El niño, con sus libros
guardados en los picos de las aves,
se aleja calle abajo
intentando aferrarse
al tranvía de los sueños.

Juan Calderon Matador





Algunas imágenes publicadas no me pertenecen si es tuya y deseas que la quite solo avisame y lo quitaré inmediatamente

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