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jueves, 1 de septiembre de 2011

Goya, pintor de luces y sombras



Subido por en 30/06/2008
http://www.artehistoria.com/genios/videos/224.htm

Quizá la figura de Goya sea tan atrayente por lo que supone de ruptura, tanto con la pintura como con la sociedad que le rodea, convirtiéndose en el eterno insatisfecho, casi en un maldito al final de su vida.
Francisco de Goya y Lucientes nace en un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza llamado Fuendetodos, el 30 de marzo de 1746. Sus padres formaban parte de la clase media baja de la época. La familia tenía casa y tierras en Fuendetodos, pero pronto se trasladaron a Zaragoza. En la capital aragonesa recibió Goya sus primeras enseñanzas; con doce años aparece documentado en el taller de José Luzán, quien le introdujo en el estilo decadente de finales del Barroco, estilo en el que realizará sus primeros trabajos.
Zaragoza era pequeña y Goya deseaba aprender en la Corte; este deseo motiva el traslado en 1763 a Madrid. En la capital de España se instalará en el taller de Francisco Bayeu, cuyas relaciones con el dictador artístico del momento y promotor del Neoclasicismo, Antón Rafael Mengs, eran excelentes. Bayeu mostrará a Goya las luces, los brillos y el abocetado de la pintura.
Deseoso de continuar su aprendizaje artístico, decidió ir a Italia por su cuenta. En 1771 está en Parma, presentándose a un concurso en el que obtendrá el segundo premio con el cuadro Aníbal contemplando los Alpes. La estancia italiana va a ser corta pero muy productiva.
A mediados de 1771 está trabajando en Zaragoza, donde recibirá sus primeros encargos dentro de una temática religiosa y un estilo totalmente académico. El 25 de julio de 1773 Goya contrae matrimonio en Madrid con María Josefa Bayeu, hermana de Francisco y Ramón Bayeu, por lo que los lazos se estrechan con su "maestro".
Los primeros encargos que recibe en la Corte son gracias a esta relación. Su destino sería la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, para la que Goya deberá realizar cartones, es decir, bocetos que después se transformarán en tapices. La relación con la Real Fábrica durará 18 años y en ellos realizará sus cartones más preciados, en los que nos presenta un sensacional retrato de la sociedad española de la Ilustración, con sus majos, majas, manolos y nobles, interesándose el maestro por los efectos de la luz y el color, aunque todavía los rostros de sus personajes no presentan una fisonomía particular.
Por supuesto, durante este tiempo va a efectuar otros encargos importantes; en 1780 ingresa en la Academia de San Fernando, para la que hará un Cristo crucificado, actualmente en el Museo del Prado. Y ese mismo año decora una cúpula de la Basílica del Pilar de Zaragoza, aunque el estilo colorista y brioso del maestro no gustará al Cabildo catedralicio y provocará el enfrentamiento con su cuñado Francisco Bayeu....

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